Sustentabilidad
Este concepto en Anabotana adquiere el valor de un compromiso vital. Nuestros productos no son 100% naturales por casualidad. Conscientes de que cualquier actividad económica y agrícola tiene un impacto en la naturaleza y en la humanidad, generamos redes colaborativas con pequeños productores conocedores del ecosistema que les rodea y procuramos que todas las partes implicadas en Anabotana reciban un trato justo. Es decir, desde los productores a nuestro equipo de trabajo, pasando por nuestros distribuidores y, por supuesto, nuestros clientes y consumidores. Te explicamos como a continuación: Deshidratamos nuestros platanitos con aceite vegetal de alta calidad. Pero para lograr su incomparable textura y sabor y, además, cuidar de tu salud debemos cambiarlo regularmente.

¿Lo tiramos? ¡Cómo crees… nos importa el medio ambiente! ¡Nos importas tú!
Nuestro aceite tiene una segunda vida. Una empresa familiar que se dedica a la recolección de desechos biodegradables acude periódicamente a nuestra planta de producción para recogerlo y convertirlo en biodiésel. Un combustible más limpio, renovable y de calidad cuyo uso implica una reducción de combustibles fósiles como el petróleo. Hoy en día el negocio del biodiésel todavía es un algo incipiente, pero Anabotana ya forma parte de este proceso de cambio.

Y con la cáscara de los plátanos ¿qué hacemos?
Pues no te lo vas a creer, pero los desechos orgánicos de nuestros platanitos son también alimento. No para nosotros los humanos, sino para estos bellos borregos. Cuando reciben a parte de pasto y cereales la pulpa y las cáscaras de nuestros plátanos, se emocionan tanto como nosotros cuando abrimos la bolsita y nos comemos el primer platanito crujiente de Anabotana.

¡Y además, nuestro empaque es biodegradable!
Las bolsitas en las que ofrecemos nuestros productos son de celofán transparente y la etiqueta está elaborada en papel Kraft, ambos materiales biodegradables para que nuestra huella quede más marcada en el paladar de nuestros clientes que en el planeta.
